Un año más preparamos un recorrido de cuatro días con la mochilita a las espaldas, lo que hemos bautizado como "BIKE-BACKPACKING". En esta ocasión queríamos unir los aproximadamente 280 kilómetros que unen estas dos ciudades. La primera parte del recorrido teníamos asegurado el “frescor” veraniego para andar en bici, mientras que, en una segunda parte, la primera ola de calor del 2026 haría acto de presencia condicionando parte de nuestro pedaleo.
Como en otras ocasiones, la reserva de alojamientos es un
factor limitante para las etapas diseñadas. Con respecto a nuestro equipaje,
una muda, una bolsa de aseo y las herramientas de la bici nos han bastado para
poder realizar nuestro recorrido sin complicaciones logísticas.
Gracias a Emily y Maribel, pudimos hacer un recorrido lineal
sin mucha más logística que la de soltarnos en Salamanca y recogernos en
Cáceres.
PRIMER DÍA 18 DE JUNIO DE 2026: Llegada a Salamanca.
Ruben, Sandro y Maribel salían desde Sevilla, mientras que
Samuel, Emily y yo lo haríamos desde Córdoba. Nuestro punto de encuentro es el área
de servicios de La Gran Familia en la autovía de la Plata, pasando
Villafranca de los Barros. Allí dejaríamos un vehículo y nos iríamos los seis
en la furgoneta que poseemos Emily y yo. Dos bicicletas viajarían en el
interior y las otras dos en un portabicis trasero de bola. Tras el encuentro y
acople, salimos hacia Salamanca.
Las primeras risas llegaron, cuando día antes mi hermano me
llamó para recordarme que debía pedir un duplicado de la matrícula de mi
furgoneta, puesto que íbamos a utilizar su portabicis de bola para llevar más
cómodamente dos de las bicis. Le dijo
que yo no iba a gastar dinero en un duplicado y que la haría de cartón. Se
quedó un poco perplejo por mi comentario. Finalmente hice el duplicado
correctamente, aunque con cartón hice la matrícula que le indiqué a mi hermano.
Cuando nos vimos, y tras las advertencias de Sandro, sobre que una matrícula no
legal suponía una sanción de 200 euros, saqué la matrícula de cartón, lo cual
generó mil risas. Intenté convencerlos de que no pasaba nada por colocar
aquella matrícula falsa y después de muchas vueltas saqué finalmente la
matrícula correcta.
Cual sería nuestra sorpresa, cuando Salamanca nos
recibe con tormentazo que hace que la temperatura de los llanos de Badajoz se
nos olvide, dejándonos en unos agradables 18 grados salmantinos. Nos instalamos
en el centro de Salamanca tras despedirnos de Emily y Maribel. Nuestro primer
alojamiento es un albergue con dos literas y que compartimos como si de una
“camareta de la mili” se tratara. Dos sorpresas en este alojamiento el calor
que hacía en su interior y la fiesta de 18 años de unos recién adolescentes que
nos acompañaron hasta altas horas de la madrugada. Cenamos y paseamos por el
centro de la ciudad, el primer helado del viaje y ha caído. Nos vamos a la cama
y a dormir, para salir bien temprano.
SEGUNDO DÍA 19 DE JUNIO DE 2026: SALAMANCA-GUIJUELO.
El frescor de la mañana recorriendo las calles de Salamanca
nos anima a disfrutar del recorrido que tenemos previsto. Un primer tramo de vía
verde nos lleva hacia el escenario que fue la batalla de Arapiles.
BUSCAR MÁS COSAS. Ruben nos detalla algunos aspectos de esta zona que ya
conocía cuando vivió en Salamanca siendo estudiante.
Nuestro camino continua entre dehesas para llegar al
desayuno que hicimos en Alba de Tormes, donde antes dimos una vuelta por
el centro histórico con las bicicletas. Estábamos en tierras de jamón ibérico,
así pues, la tostada y los bocatas que tomamos llevan este preciado manjar.
Reponemos fuerzas y continuamos paralelos al río Tormes, por caminos y algunos
tramos de la vía verde de la Plata. La temperatura fresca de la mañana
se nos acaba y empezamos ver que los 30 kilómetros que nos quedan, pueden
empezar a ser calurosos. Entre cultivos de maíz y algunas “duchas” de los
aspersores que riegan las parcelas de estos cultivos seguimos avanzando.
Nuestra siguiente para es el embalse de Santa Teresa. Lugar que ya
conocimos en nuestro anterior viaje y donde pudimos refrescarnos con un
agradable baño.
Un viento algo desagradable aparece en el último tramo de
pedaleo para llegar a Guijuelo, pero lo solventamos y a medio día
estamos ya en nuestro destino. Realizamos una copiosa compra de supermercado
basada en gazpacho, limonada, melón, melocotones, frutos secos y algún que otro
dulce. Buscamos nuestro alojamiento y tras subir las bicis, ducharnos y
descansar algo salimos a conocer las calles de Guijuelo. Es un pueblo
pintoresco y con cantidad de secaderos de jamones, incluso andando por las
calles puedes ver como a ras de suelo, casi todos los edificios disponen de
ventanas abatibles, llamadas lucernas, que airean los sótanos de los secadores
naturales que dispone cada uno de los edificios de la ciudad. Esto hace que en
las calles se sienta y perciba el olor característico que tienen los secaderos
de jamones. Volvemos a cenar jamón ibérico, ya que estamos en una de las cunas
del ibérico hispano, porqué no seguir disfrutando de este delicioso manjar. Dormimos
muy cómodamente, lo cual nos viene realmente bien para el madrugón que nos
espera, hemos visto la previsión de temperatura y todo parece indicar que el
final de la siguiente etapa rondará los 39 grados.
TERCER DÍA 20 DE JUNIO DE 2026: GUIJUELO-PLASENCIA.
Es nuestro segundo
día de pedaleo y nos esperan 90 kilómetros de vía verde. Pareciera que es
sencillo, son kilómetros llanos, pero tienen también su miga, pues la postura
en la bici siempre es la misma y si dejas de pedalear la bici se para. Aunque
en algún tramo como la llegada a Bejar es relativamente cuesta abajo, la
subida al centro de este municipio tiene un interesante rampón de un par de
kilómetros.
La salida de Guijuelo la hacemos a las 5:45, prácticamente
de noche empezamos a pedalear, aunque la poca claridad del amanecer nos ayuda a
intuir el camino. Zona de dehesas y estaciones abandonadas nos acompañan.
Pasamos por Fuentes de Bejar, Lebrada, Sanchotello y Navalmoral antes de
llegar a Bejar. Tras la subida al casco urbano nos deleitamos con su centro
histórico, sus callejuelas y buscamos nuestro desayuno, que en esta ocasión
contenía unos deliciosos churros. Tras reponer, iniciamos un buen descenso
buscando el Puerto de Bejar, Baños de Montemayor y pasando junto al embalse
de Baños. Aldeanueva del Camino nos espera. El calor se va haciendo
sofocante y cuando menos lo esperamos vemos los cerros que acompañan al río
Jerte, lo que nos indica que vamos llegando a Plasencia. Aquí el
recorrido es espectacular y mires para donde mires la naturaleza rodea a este
tramo de Vía Verde de la Plata. Un enorme puente sobre el Jerte nos da una idea
de lo majestuoso que es esta obra de ingeniería civil. La llegada a Plasencia
nos permite recorrer parte de la ribera del Jerte. Puesto que hemos llegado
temprano, a las 12:30, nos vamos directamente a la zona del baño que este
municipio dispone. El agua es fría, pero nos apetece disfrutarla y pasar allí
un par de horas antes de irnos para el alojamiento, ducharnos y salir a comer.
Un restaurante en el centro de la ciudad, nos permite reponer fuerzas y dormir
una agradable siesta. Tras el descanso, paseamos por lo más emblemático de
Plasencia, incluyendo los recientes murales que han colocado en homenaje a Robe
Iniesta y a la banda Extremoduro. Volvemos de noche al alojamiento, una vez más
por la ribera del Jerte y decidimos tomar un baño nocturno en las gélidas aguas
de la ciudad.
CUARTO DÍA 21 DE JUNIO DE 2026: PLASENCIA-CAÑAVERAL.
Para esta tercera etapa, estamos ya inmersos en la primera
hora de calor, lo que nos obliga a madrugar y de nuevo a las 5:30 casi estamos
listos para rodar.
En las dos etapas que nos quedan para llegar a Cáceres
recorremos en sentido inverso, parte del recorrido del Camino de Santiago de la
Vía de la Plata. Aunque muy lejos de Santiago, el ambiente nos recuerda los
caminos que hemos realizado en otras ocasiones y nos sentimos muy afortunados
por ello.
Salimos de Plasencia prácticamente de noche buscando
Galisteo, donde desayunamos, Riolobos y Holguera. Un espectacular
recorrido de sendero estrecho entre encinares nos guía hasta Grimaldo,
donde aprovechamos para tomar un refrigerio, antes de enfilar ya nuestra última
parte del recorrido. Esta etapa es muy bonita y agradable, aunque la
temperatura tan elevada la desluce un poco, pero aun así la disfrutamos.
Buscando ya Cañaveral, tomamos un pequeño baño en una fuente que
encontramos y estaba ya, a tan solo un kilómetro de Cañaveral.
Nos instalamos en el albergue de Cañaveral, una vieja casa
acondicionada para los peregrinos donde podemos dejar las bicis y utilizar la
zona baja de la casa donde aún existen evidencias de lo que fueron las cuadras
y la despensa de esta vivienda. Compramos la cena, basada en sandía, frutos
secos, gazpacho y algún que otro capricho dulce. Cuando nos dirigíamos al
alojamiento, el dueño de un restaurante cercano, nos dijo que comiéramos allí
al cual le indicamos que debíamos bajar a dejar la comida en el albergue. El
dueño nos convenció para que dejáramos nuestra comida en su nevera y pasáramos
a comer, y así lo hicimos. Para la
comida, disfrutamos de un buen menú peregrino en un restaurante cercano a
nuestro alojamiento, con productos de temporada y buena ternera. Al terminar
recogimos la comida que compramos y que utilizaríamos de cena, dejándonos en el
congelador los cuatro helados de postre que no pudimos disfrutar. Después de la comida y aprovechando que este
día es la apertura de la piscina pública del pueblo, pasamos la tarde en la
misma. Tras nuestra tarde de piscineo, decidimos realizar un recorrido a píe
por la zona, subiendo a un mirador espectacular sobre el pueblo de Cañaveral,
en el cual y pasando por la puerta del Ayuntamiento recogimos un pollo juvenil
de avión común que decidimos meter en el nido más cercano y que podíamos
alcanzar tras la escalada de Sandro por una de las columnas de la entrada. Nos
reconforta nuestro paseo y caminata a pesar del calor de la tarde. Nos vamos a
la cama temprano para madrugar como ha sido la tónica general en este viaje.
QUINTO DÍA 22 DE JUNIO DE 2026: CAÑAVERAL-CÁCERES.
A las 5:30 recogemos las bicis y una de ellas está pinchada.
Cambiamos rápido la cámara y tiramos millas. Aunque la noche fue calurosa, algo
de fresco hay en el ambiente. Una primera bajada nos acerca al embalse de José
María Oriol, donde vemos los restos del viejo puente de Alconetar,
cruzamos el río Tajo y empieza la subida del día. Ruben, una vez más nos
cuenta la existencia en este tramo de una calzada romana y así lo atestiguan
los miliarios que vamos encontrando diseminados por el camino. El granito hace
su presencia y poco a poco ascendemos y vemos a lo lejos nuestro lugar de
desayuno: el Casar de Cáceres. Recorremos el centro del municipio
visitando la charca del Casar, donde algunos ánades reales y algunas fochas
aprovechan el agua de la misma. En este municipio tomamos el mejor de los
desayunos que hemos realizado a lo largo de nuestro camino, café con una gran
variedad de tostadas que nos encantaron, pues disponían de productos extremeños
como el pimentón de la vera y el jamón ibérico.
Tras nuestro reponedor y disfrutado desayunos, recorremos
los últimos kilómetros por los llanos de Cáceres, zona de especial
diversidad para las aves esteparias. El recorrido va en paralelo a una
carretera, pero nuestro camino fuera de la misma es rápido. La entrada en
Cáceres se realiza subiendo, durante unos dos kilómetros que nos conducen a un
fabuloso centro histórico. Damos un paseo, por varias casas y tomamos algunas
frutas, el final de nuestro camino ha llegado, son las 11:00 y llamamos a Emily
y Maribel para que nos recojan en el punto indicado. Tras nuestro saludo con
nuestras choferes, montamos el portabicis, nos aseamos un poco y ponemos rumbo
al sur comentando anécdotas de nuestro recorrido y casi pensando ya donde ir en
junio de 2027.
Comentarios finales:
Tercer año que nos juntamos este grupo de amigos, para
recorrer parte de la piel de toro de nuestro país. En esta ocasión, una ruta
espectacular, llena de historia, caminos y paisajes de enorme belleza. Un total
de 300 kilómetros en cuatro etapas, que han sido disfrutados desde principio a
fin, con risas, desayunos, comidas, cenas, tertulias, chascarrillos y mil
anécdotas. Pocas averías, más allá de dos pinchazos.
Esta manera de viajar posibilita realizar recorridos con una
mochila a la espalda con poco peso y con todo lo necesario para cuatro días.
Reservar los alojamientos es algo que resulta esencial para poder planificar
los recorridos y en este caso han sido excepcionales: dos albergues, un
apartamento y un hotel nos han resuelto bien nuestra papeleta, pues no pusieron
ninguna pega para poder guardar y tener custodiadas las bicicletas.
Por último y aunque esté feo hablar de dinero, a mi siempre
me gusta comentar cuanto nos ha costado este viaje y la cifra total ha sido de
288 euros/persona. En esta cantidad se mete todo: alojamientos, gastos de
gasolina, gastos de comidas, desayunos y cenas para un total de cinco días de
viaje, lo cual creo que está razonablemente bien.


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